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Llega la navidad y con ella el consumismo masivo, es algo que cada vez comprendo menos y la verdad es que he de reconocer que a veces me he sentido en un compromiso a la hora de tener que comprar muchísimos regalos, que al final solo eran objetos innecesarios que suponían un desembolso económico.
A día de hoy he decidido hacer tan solo cuatro o cinco regalos, a las personas más cercanas y para no caer en el consumismo es algo que medito con tiempo y decido que puede ser útil o que beneficios aportarán.
Algo que intento también aplicar a mi “amigo invisible” aunque en esta ocasión cuento con menos tiempo.
Recuerdo que en mi infancia tenía siempre muchísimos regalos, más de los que necesitaba. Incluso en ocasiones me preguntaban que me habían regalado y no era capaz de recordarlos todos.
Esto me lleva a reflexionar sobre qué tipo de juguetes son los más apropiados y que cantidad deberíamos regalar.
Honestamente no soy ninguna experta en el tema, pero me baso en mi propia experiencia y lo que observo a mi alrededor.
Para mi el ideal sería no regalar más de cinco regalos por niño.
Y al menos uno de ellos debería de ser un libro.
A día de hoy encontramos muchísima variedad, aún así yo me decanto por lo más clásico. ¡Aquellos que nos permitían pasarnos horas volando nuestra imaginación!
Me encantan las cometas, las canicas, los barquitos de papel y las muñecas clásicas, esas que no hacían “nada” pero podían hacerlo “todo” si nosotros lo deseábamos y creábamos ese mundo de fantasía. 
Te invito a que estas navidades seas más consciente sobre lo que consumes y te plantees si ese regalo aportará algún beneficio. 
¡Felices fiestas!