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Superman

Estaba hace un rato hablando con mi amigo Neme (7 años) y le contaba a su mamá que hoy tenía que publicar un nuevo post en el blog, entonces Neme me hizo una sugerencia, habla sobre Superman.

Me pareció tan divertido que acepté la propuesta, Neme me contaba que Superman es genial porque es invencible, pero que a veces se vuelve débil, cuándo entra en contacto con un mineral llamado kriptonita. ( Superman es un humano muy evolucionado que tiene superpoderes y viene de otro planeta, es de allí de donde procede este mineral que tiene la capacidad de anular sus poderes) Entonces aún siendo invencible necesita ayuda para fortalecerse y acuden a la llamada sus amigos.

La reflexión es increíble, pues a mi Superman me recuerda a algunas mamás.

Heroínas que acuden siempre al rescate ante la llamada de auxilio de sus retoños, pero qué en ocasiones la vida les presenta su kriptonita particular y esto las debilita, pero al hacerse cargo de la situación aparecen «recursos» que les ayudarán a salir adelante y recuperar su condición de Supermamás.

Y es así porque somos humanos y esto forma parte de nuestra particular condición como tal.

En el semillero del viernes pasado en el qué hablábamos sobre la infancia, comentaba este tema en mi introducción, no hablaba de Superman ( hubiera estado genial jajaja) pero si sobre la importancia de observar el estado interno de la madre, pues esto repercute directamente en cómo se encontrará el hijo.

¿Es emocionalmente estable?

¿Se hace cargo de su vida? ( a nivel interno, va mucho más allá de lo mundano del día a día)

¿Se responsabiliza en superar su propias limitaciones?

En grandes ocasiones nos encontramos en bucles, da igual los cambios externos que hagamos, ningún cambio se verá reflejado en la vida real  y seguiremos hiriéndonos al tropezar sobre la misma piedra una y otra vez.

Y esto ocurre cuándo nos negamos a ver más allá y una parte de nosotros sabe que algo no va bien, pero la otra se niega a soltar esa kriptonita que insistimos en sostener, aún cuándo sabemos que nos hiere y mantenerla solo será un martirio.

Ser una madre de revista, quizás esté bien ante las mentes que se alimentan del juicio. Ser una madre «Supermamá»  es ser realmente valiente, porque hacerse cargo implica un compromiso. Que hará observar aquello que siempre intentamos esconder, escuchar la voz que siempre pretendemos acallar y sin lugar a duda es la única opción para vencer a nuestros propios demonios y sanar nuestras heridas.

Antes de plantearte mil soluciones y remedios para “ ayudar” a tu hijo, siéntate un momento en silencio y permítete preguntarte:  ¿Qué debo de ver en mí, que me ayude a avanzar ante esta situación?

Las madres más valientes que he conocido no son las que han logrado grandes hazañas o han llegado a todo en un día, son aquellas que decidieron priorizarse, observas su Kriptonita particular y ver que hay en ella que le anula. Entonces dejaban de ser mamás para convertirse en Supermamás.

Y al hacerlo, pudieron escuchar el mensaje que su interior les tenía que transmitir.  Una vez se hicieron cargo de esto y tomaron acción se encontrarían mejor, por consecuencia sus hijos lo reflejarían.

Porqué eso son los niños, una esponja que absorbe todo y refleja como un espejo lo que ve en sus padres.

Ser una madre heroína implica pasar por el auto-cuidado, amor propio pero una fase esencial del proceso, implica enfrentarse cara a cara ante nuestras mayores debilidades. Por eso solo es para valientes, verdaderas heroínas.

Permítete regalarle a tu hijo la oportunidad de priorizar y sanar las heridas más profundas que te atormentan en tu interior.

Es tu decisión

Y tú, ¿Hoy serás una Supermamá?

 

Dedico este post a mi  superhéroe favorito Neme y a su supermamá ,Valentina.

SUPERNEME   «SUPERNEME»

Gracias por la inspiración y sobre todo, por la confianza otorgada a la hora de observar vuestra kriptonita.

 

Hasta el próximo blog 🙂